jaula_4.jpg

I

MATAS

Esto es lo que verás: cabezas de pumas, cactus florecidos, musguillo. Paja. Flechilla blanca, flechilla negra. Pasto. Chajar. Jarillas. Ginkgos. Nardos. Araucarias.

La jaula vacía, inmensa. Su cúpula metálica caída.

Los cóndores fueron mudados.

Una pared de greda amarilla -antigua casa de osos- rodea a los arbustos

(ese cráneo no era de hombre, no era animal).

Más abajo, la huerta. Dos huertas: una municipal y otra indefinida.

El puente (hay neblina) atravesando el líquido verde.

“El agua del lago no tiene oxígeno”.

Por entre los pinos

caminan pavos reales en hilera.

“¡Sigue!”, dicta la voz. “Encuentra el sobrepeso para equilibrar

sufrimiento, abrazo, temor,

curiosidad, risa y muerte”.

Escuchar a los monos araña

(disparar con el pulgar el centavo de la suerte).

 

II

HERBACEAS

Durante el día, ¿qué quedará?

Estaré sana y salva

(¿Llegaré a tiempo?)

Dispongo de las flores que encastran en los tapices:

las orquídeas de mi madre -Cattleya, Cymbidum, Dendrobium-

rodeadas de abejorros.

Quedo sentada a un costado del diluvio.

La casa está vacía.

Pero antes eran los caminos, era el chimpancé; y Punia, Pewke, Zuri.

Los senderos, el serpentario. La casita técnica.

La escoba de paja para barrer la tierra

(huevitos de codorniz junto a sus rostros).

Hay gritos agudos de bienvenida. Tigres, hipopótamos, pumas. La curiosidad brillando plena.

Bajo los pelos,

el consuelo inquietante de lo que no es ni bueno ni malo.

 

III

GRAMINEAS

Palmeras salvajes sonríen.

Hace calor. Llueve.

Pablo duerme.

Es el primer día del año.

La vida se inaugura agónica.

Después de la piel, todo se apiada

ante ese fragmento de tierra bendecido y olvidado.

Esconde el origen de la fuerza.

Era un secreto: el cráneo de Kenny, la elefanta -

al costado de mi escritorio- y yo

fuimos asimilando las encías, los bufidos guturales.

Es el primer día del año.

Con los ojos cerrados,

Sin sombras,

Kenny y yo descubrimos el Nopal,

Brazos vegetales áridos aunque suaves.

No puedo ver más allá de la ventana.

Sé que Pelusa duerme.

Era el primer día del año:

Y nos encontrábamos cerca del origen.

Fui concebida durante mayo:

Enero es 1 metro 80.

Respirar antes de morir.

Mercedes Pérez Bergliaffa
Argentina