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ANTROPOIDES

Luego de trabajar varios años con chimpancés y gorilas me interesé en la gran compatibilidad del comportamiento humano con el de estos antropoides. Comparándolos se pueden interpretar muchas conductas de las personas.

 

GRUPOS Y ALFA

En mi trabajo con chimpanés fui observando confabulaciones entre los diferentes miembros de un grupo para destronar al ALFA. También he visto al líder copular con varias hembras y no dejar que otros lo hagan, pedir perdón,  brindar abrazos de amistad, tener expresiones de alegría, tristeza, miedo y también construir una estructura social que no dista mucho de la de una barra brava de futbol con líderes, por ejemplo, en donde hay miembros que se empoderan y miembros que son hostigados

 

HOMBRES Y RAZÓN

En el hombre es muy normal ver este tipo de comportamiento instintivo en la gente con quizás no demasiada educación convencional o cultura, y en los niños, quienes en su desarrollo no reconocen claramente el bien del mal. En estos casos anteriormente mencionados el instinto prevalece por sobre la razón. Hoy este comportamiento es conocido como Bullying, y aunque va desapareciendo a medida que el niño crece , en la adolescencia la razón y el instinto siguen tensionándose entre sí. Cuando  va llegando a la madurez ya la razón de los individuos comienza a prevalecer.

Es importante que los adultos bloqueen este comportamiento que prevalece durante la niñez porque responde a un mecanismo social de supervivencia que el hombre/ el ser humano ya no necesita, y que puede provocar mucho daño a otros niños hostigados, por ejemplo, causando graves trastornos psicológicos.

 

COMPORTAMIENTO PIRAMIDAL

Tengamos en cuenta que este primitivo y extremo comportamiento piramidal fue diseñado para la supervivencia del más apto pero entre los animales que no poseen el raciocinio y la sensibilidad que sí responden a nuestro cerebro.

 

AISLAMIENTO. CUARENTENA.

Para entender qué pasa con las personas en un estado de aislamiento prolongado como el que estamos viviendo debido a la pandemia, debemos comprender nuestra biología.

 

El ser humano, como el resto de los primates, somos seres sociales, por lo que la separación del individuo -apartado de un grupo- siempre produciré un estress. Esta anomalía tiene lugar porque nuestro comportamiento se basa en una estructura en grupo para poder lograr el bienestar. Está inscrpito en nuestro ADN y es un esquema que no se puede alterar. Quizás algunos individuos lo toleren más que otros. pero lo cierto es que el no poder desarrollar una conducta genéticamente establecida, podría producir efectos colaterales como por ejemplo irritacion, ansiedad, depresión o violencia. Nuestra especie, como la del resto de los primates, tiene un gran poder cognitivo, por lo que necesitan de estímulos como el que conlleva vivir en comunidad.

 

PRIMATES SILVESTRES

En el caso de muchos primates silvestres, estos efectos se reflejan arrancándose los pelos del cuerpo, autoflagelándose, realizando movimientos estereotipados y actos violentos hacia aquellos otros con quienes conviven.

El ser humano, al no encontrar los estímulos usuales de la actividad que desarrolla habitualmente en sociedad, puede reflejar a su vez el estres a través de ansiedad, mal humor y en algunos casos también violencia, porque esa energía que debería usar en un grupo (por ejemplo, el sumirse ante un jefe, aplicar la autoridad a los empleados, producir ciertos “ataques psicológicos” (como envidia, insultos, competencia de intelectualidad, etc) así como también vivir situaciones de alegría (como orgullo y sentimientos de valoración por otros miembros) actualmente, de forma repentina, se ven interrumpidas por una nueva situación : el confinamiento.

 

HABITOS. VIDA.

Desde esta nueva forma de vida la energía que antes utilizaba para lo mencionado, sigue con su carga y se desborda provocando comportamientos no deseados: el individuo en situación de confinamiento solamente se relaciona con su núcleo familiar o con nadie. Permanece solo, por tiempo indefinido.

 

Este estrés por aislamiento actualmente se encuentra incrementado por la amenaza de muerte que llega comunicada por todas partes, por todos los medios, debido al virus ARN Covid-19, porque todo animal que es amenazado por un depredador genera una descarga de estrés; hasta hay casos de animales a los que se le paralizan los músculos. Sn llegar a tales extremos, en el hombre la amenaza latente de este virus hace las veces de un depredador al acecho que influye en el aumento del estrés. Si bien esta alarma natural es necesaria para que cualquier ser vivo esté alerta ante el peligro, si este estado permanece un tiempo muy prolongado se transforma en lo que es llamado “diestrés”, es decir, que básicamente es una alerte sostenida en el tiempo que puede generar trastornos físicos y psicológicos dado a que ningún organismo está preparado para este estímulo en un estado continuo.

 

NO SOMOS MONOS

Resalto con esto que no quiero decir que somos monos: solamente describo un comportamiento que sigue los mismos patrones que el resto de los primates, orden al cual pertenecemos.

En mi apreciación personal, como hombre de ciencia y fe, creo que la evolución del antiguo primate al Homo Sapiens fue dada por la intervención divina, infundándonos el alma y otorgánonos así la capacidad de discernir entre el bien y el mal; de amar; la posobilidad de pensar y de visualizar el futuro y el pasado.

 

2020, PANDEMIA Y ANIMALES

Esta pandemia que vivimos durante 2020 -que ha afectado notablemente al hombre-, también ha tenido el mismo efecto en los animales. El animal silvestre suele evadir al hombre pero al estar desiertos muchos lugares por los que transitaba el humano, los animales silvestres comenzaron a explorar las ciudades y sitios naturales de donde se habían retirado .

Si bien el animal no tiene una capacidad elaborada de recuerdos como nosotros, sí asocian inmediatamente al hombre como a un potencial depredador natural ,fama que el hombre se ha hecho no sólo por la caza sino también por las reiteradas veces en las que echa a los animales de sus territorios. Las crías también repiten este comportamiento porque copian absolutamente todo de sus padres: por ejemplo, si una gacela huye de un león, la cría imitará a sus padres-gacela instintivamente. 

 

PLANETA

No tenemos excusas para decir que la contaminación de nuestro planeta no es culpa nuestra: vasta tan sólo con ver cómo, en menos de un año, la limpieza de muchos ríos y espejos de agua fue producto de una disminución de la polución en el ambiente.

Mientras tanto, la gran pregunta de todos los animales es: "¿Se ha ido el mayor depredador de la tierra? Vayamos a ver".

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Diego Brutti
Argentina